CAZA Y RELIGIÓN

Posted by: Neculae Eliza Comments: 0 0 Post Date: 3 septembrie 2018

El milagro de los milagros, nunca conocido, permanece, por los siglos de los siglos, la resurrección de los muertos de nuestro Señor Jesús Cristo. Este milagro está fuera de la naturaleza, específico de la vida terrenal. “Él, uno, el hijo de Dios, ha resucitado de entre los muertos, con la muerte a la muerte temblando”.

Mientras que todo el ser humano y los demás seres en la Tierra, junto a quienes convivimos, ya que tienen un comienzo, todos tienen un fin. Las personas nacen, crecen, dan a luz a la siguiente generación, envejecen y mueren. Es solo que, para cada uno, el final es diferente.

Algunos tienen una vida más larga, otros más cortos, seguidos por un final rápido o lento, violento o natural. Entonces, en la cadena de la vida, es natural y justificable que un individuo desaparezca. Ya sea al final de su vida o como presa de otra especie, hablando de la caza, que se encuentra en un nivel más alto en esta cadena. “En otras palabras, no hay nada más allá de la naturaleza de la vida en la tierra.

Lo que es tan cierto es que no toda la caza llega a su fin debido a los depredadores. El hecho, en sí mismo, garantiza la continuidad de las especies y la interdependencia de los juegos de caza. Pero escuché voces que decían que cazar es un pecado. Porque el cazador no dio vida a las criaturas para llevarlas, sino a Dios. No digo NO, acepto y tal punto de vista.

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